Qué difícil es reconocer el momento preciso en que no sabes si estás pisando tierra firme, o estas flotando por el universo. Ese momento, en el que no te das cuenta si ahí más camino que recorrer, porque la neblina te ha tapado la vista. Es momento, en que ya no sientes frío porque te acostumbraste a el. El momento en el que tocaste fondo.
Pasé los cuatro días de este largo fin de semana tirada en mi cama sin niguna gana de moverme de ella, me levanté para lo necesario. Todo me parecía fome, leer, ver tele, dibujar, pintar, las películas, nada tenía un sentido. Tuve la concetración de un pollo y no pude hacer ni una de las mil cosas que tenía que hacer para la u. Sentía ese horrible hueco en el pecho que hace tiempo no sentía. Definitivamente creo que mi vaso se esta llenado. ¿Para qué hacer problemas? ¿Para qué amargar a los demás?, mejor pretender que nada pasa, que todo esta bien. con la sonrisa siempre en la cara. Quiero desesperadamente que alguien me abrace y me diga que todo esta bien, que es normal que me sienta así. Quiero que alguien este comingo mientras lloro, quiero que alguien escuche los mil miedos que estan atravesando por mi vida ahora. HEY! ALGUIEN ME ESCUCHA: LES ESTOY DANDO TODAS LAS SEÑALES, ¿POR QUÉ NO LO NOTAN? - Porque no lo digo. Mi mayor problema: soy demasiado orgullosa para admitir que mi vida no es color de rosa, que mi mundo no es solamente flores y unicornios, que no siempre estoy feliz. La verdad es que últimamente las inseguridades se han apoderado de mí más que nunca, vivo con miedo y pena. Pienso las 24 horas del día que no estoy haciendo bien las cosas. Nada que una buena ducha no pueda arreglar, ¿Cierto?
- Levántate de tu cama, Camila. Bañate y renuevate con el agua, saca tu mejor sonrisa y sonríele a la vida -
Y lo escribo, porque aunque publique mi blog por todos lados...
no sé quién es toda la gente que lo lee.
Pero sé que más de alguien, se debe sentir como yo en este momento.
Y siempre es bueno saber, que no estás solo.

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