jueves, 17 de mayo de 2012

Nublado.

Los días nublados son los que siempre terminan mejor. Salir temprano, sentir el frío que entra por la nariz y te congela hasta el más mínimo pelo de tu cuerpo. Caminar, hablar de nada y de todo a la vez, sentir que por un momento estas donde tienes que estar. El tiempo se vuelve rápido, aunque sean horas parece que solo fueran cinco minutos. Y siempre quieres más, quieres que el tiempo no se acabe, quieresquedarte así para siempre. ¿Para qué seguir mientiendóse? Sabes perfectamente que ahí es cuando todo encaja, cuando puedes vivir la penas, y gozar las alegrías. Probablemente no te estas mintiendo, quizás también tu alegría se encuentra en ese otro lugar, pero por alguna extraña razón no puedes ir, algo te ata a donde estas. Te mareas, se te aprieta el pecho, pero nada es suficiente, tuviste tu dosis de felicidad, es pequeña, pero sabes que te alcanzará justo hasta otro momento, quizás te falte, pero saber que de nuevo la tendrás hace que nada importe. Y ahora te preguntas, ¿qué es lo mejor? ¿Seguir con las pequeñas dosis o probar como sería tenerla siempre? ¿Y si tenerla siempre incluye la posibilidad de perderla? Mejor play it safe, mantener lo que tienes. Disfrutas del frío como siempre y sabes que los días nublados son los siempre  terminan mejor. ¿Y qué importa si es un día nublado o con sol? Para ti siempre es el momento en que los colores brillan más.

No hay comentarios: