lunes, 28 de mayo de 2012

Café

Es una extraña mezcla entre querer vivir y querer mandar todo a la mierda. Cada mañana la claridad del día me despierta avisándome que debo seguir con la rutina, ¡qué tedioso! Ir a estudiar, llegar para seguir estudiando, acostarse y todo empieza de nuevo. Esta mañana no quise seguir la rutina, sé que llegue al punto en que no puedo echarle más al vaso, y no me di cuenta sola, mi cuerpo me lo aviso. Algo tenía que hacer para escapar del posible colapso. Un café, algo distinto en las mañanas de yogurt. Un café y una conversación con el quien rápidamente se ha convertido en el mejor de los amigos. Conversación que puede ser nada y de todo a la vez, conversación que me saca de la rutina, que hace que el lunes no sea igual a todos los lunes. Necesaria salida de la vida, una forma muy sencilla de escapar, pero que hace bien, como diría una de mis alumnas, salida que “te purifica el alma”. (el te purifica el alma es un chiste con mis compañeros de práctica) Así ahora puedo aprovechar bien el aire limpio, los colores y las hojas. Aún queda mucho día, aun puede volver a lo mismo, pero NO. Decidí que este lunes cambiará la semana, el mes el año. El café fue el principio del cambio, desde ahora que estoy sentada esperando ningún lunes será igual, no me dejaré atrapar por la rutina. No dos veces.

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