Solo necesitaba darle cuerda a su cajita de música para sentirse tranquila, bailar tango y correr descalza, probablemente iluminarían su día de no sol y mucha lluvía fuerte, heladita y correría a pedirte abrazos cuando hayan truenos. Porque sí, porque no, porque tal vez tu no estes ni ahí con subir al celo con diamantes donde ella te esera con sus ojos de caleidoscoio. Un tequila en una mano un café en la otra, ¿Cuál elegirás? mejor eliges la boca y le devuelves el sabor que le robaste... Te quedaste con el rojo terracota de mis labios y ahora estan pálidos. Tómame de la mano y llévame a caminar por esa calle con frío...compremos algo que no comeré y soñemos con el humo de un cigarro, porque en su oído estan cantando los mirlos que la llevarán a la luna en donde perdió sus alas Te invitaría pero no sabe si aceptarás, es que quizás a ti no te guste la música se su cajita músical. Pero podemos caminar por mi asteroide y ver todas las puestas de sol... o puedes regalarme un globo y ella te hará muchos dibujos mientras su cuaderno de pensamientos se va llenando de tus iniciales como si fuera su firma. Y es que bien dentro de su corazón tiene la certeza de que en algún momento de la noche cuando la cajita musical deje de sonar, cuando este cuaderno se acabe y cuando yo deje de hablar en tercera persona, volverán a bailar. Quizás no sea en tanto tiempo, quizás solo necesito unas cuantas sinápsis para que el rojo terracota de mis labios no sea algo que me robaste, sea algo que querías y yo quise darte.
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