miércoles, 27 de junio de 2012

Fotografía




Era una tarde como cualquier otra. Hacía frío, corría ese viento que no puedes descifrar si corresponde a 
septiembre o una tarde otoño. El tiempo, como siempre pasaba lento, y a veces muy rápido, últimamente demasiado rápido.
Estaba cansada, como todas las tardes de viernes. La sensación de vacío se apoderaba de a poco de mi pecho, el silencio rondaba en mi cabeza, hoy no sería el día.
Tomé mi cámara y la encendí, la puse en Black and White, y apunté a un árbol… y ahí en la hoja más rojiza, estabas tú, como siempre… El modelo perfecto para fotografiar… quieto, con la mirada intrigante de siempre, perdido en tu mundo, con la sonrisa cómplice y las miradas secretas.
Impenetrable, incluso para una cámara… Finjamos por un momento que el mundo es un campo de flores amarillas y el cielo es azul, que corre viento de ese que te congela la nariz…que solo existimos mi cámara tu y yo… ¿Me sigues el juego? Bueno, ahora sonríes, achinas los ojitos, y me dejas ver más allá…
Por un momento, olvida todo, los problemas, las penas, las frustraciones… por un momento déjame aunque sea poder decirte, que si lo quieres, solo seremos mi cámara tú y yo… que la fotografía que tome quedará sin revelar.
Ya era tarde…el sueño había comenzado agotarme, y el rollo de la cámara se había terminado.


....Viernes 30 de abril del 2010"

No hay comentarios: