Ayer cuando llegué, pensé en lo muy afortunada que soy. No he podido dejar de pensarlo y sentirlo. Es que fueron tres días tan intensos, tan llenos de experiencia, magia, aprendizaje y por sobre todo, amor.
Son tan especiales, cada uno de ustedes, con sus risas, sus juegos, sus abrazos. Como leí de una rutera por ahí, son mi hogar. Y sí que lo son, me siento en casa cuando estoy con ustedes. Son lo que últimamente ha hecho especial mis días.
GRACIAS ruteros por todo lo que me entrengan, son tan grandes que me cuesta mucho explicar lo feliz que estoy de trabajar con y por ustedes. Siento que cada conversación, cada momento, me enseñan algo nuevo y eso es lo bonito de pertenecer a esto, aprendo constantemente.
Y estoy más que segura que si me preguntan qué es lo que soy, respondo scout. Porque es en esos momentos en que siento que soy completamente yo, con ustedes siento que puedo ser tal y como soy.
Los quiero mucho y gracias por estar ahí cuando le tuve miedo a los truenos y a los relámpagos.
A SERVIR!
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