La ventana abierta rápidamente te indicaba que esa noche, entre todas las noches, no dormirías tranquilo, tus sueños no serían en colores y tus ojo no cantarían.
Cerraste los ojos aprentándolos, como lo haces siempre, ansiando dormir. Yo detrás de la puerta esperaba ansiosa que llegara la hora, pues sería la única hora. Comenzaste a darte vueltas, era el momento, la clave para que el show comenzara. Uno por uno empezaron a entrar a tu pieza, se pusieron alrededor de tu cama y te miraban. Detrás de ella, entre to, no podía mirarte, estaba nerviosa. Esperamos por un largo rat que nos sintieras, ahí estábamos todos tus fantasmas.
Abriste los ojos y miraste asustado, sentiste el viento, solo veías sombras en la oscuridad, espere a que me reconocíeras, pero no lo hiciste. Te abrigaste, el frío no te dejaba pensar en las sombras, tus ojos comenzaron a cerrarse y supe que era mi turno, me acerque y busqué tu oído, y tratando que nadie me escuchara, te dije; "aquí estoy". Sonreíste y te quedaste dormido. Los fantasmas desaparecieron y con ellos, yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario